• Mi querido David, antiguo compañero de tertulias futboleras, me lanza el guante y me anima a comentar el anuncio del sorteo de lotería de Navidad del que se confiesa “100% fan”. Y, cómo no, lo recojo.

    Me confieso fan de la lotería de navidad. Aunque siendo sincera de lo que me confieso fan es del (post) sorteo de lotería de Navidad.

    Confieso que lloro a moco tendido, cual magdalena, viendo las imágenes de los premiados agolpados en torno a la administración de lotería, del bar donde compraron el décimo o la participación.

    Grupos a los que la suerte une, la suerte de la vida y la suerte de la lotería. Personas que comparten con la cámara que el premio les servirá para tapar agujeros, para pagar ese pico de hipoteca que le asfixia cada mes, para ponerle al hijo o la hija un negocio porque se quedó en paro y se le está terminando la prestación, o para arreglarse los dientes como escuché el año pasado. Nada de grandes sueños.

    Reconozco que al ver por primera vez el anuncio de este año me vino un conato de rechazo ante el sentimentalismo,…. ¡Bufff! Pero para bien o para mal, la lotería de Navidad es eso, sentimentalismo, emoción básica, simple que no hay por qué empeñarse en negar. Ni darle más transcendencia que la que tiene.

    El soniquete de los bombos nos acompaña desde la infancia, forma parte de nuestra memoria colectiva, de esos cachitos comunes. Aquel “125.000 pesetas”. Ese amigo, familiar con el que compartes desde ni te acuerdas cuándo la única lotería que juegas al año.

    Por eso no podía haberse elegido mejor mensaje que “el mayor premio es compartirlo”. Porque las personas buscamos la suerte compartida, con quienes compartimos nuestra vida, nuestro trabajo. Porque cuando ganamos, nos sabe mejor cuando lo hacemos juntos.

    Si es que en el fondo….

    @CarlotaMerchn

  • Levantamos muros para demarcar nuestra propiedad, para acotar nuestra privacidad, nuestro espacio, ése al que solo permitimos entrar a nuestros elegidos, a aquellas personas con las que los queremos compartir.

    Lo mismo motiva la creación de los otros muros, los que dividen territorios, para protegerse o para defenderse, según quién hable.

    Este 9 de noviembre celebramos los 25 años de la caída del muro de Berlín, aquella noche inolvidable en la que fuimos testigos de escenas ante las que era imposible no emocionarse. Testigos de la historia, de un fin de época.

    Un muro levantado en una noche de agosto y que durante 28 años fue el símbolo de la vergüenza, Schandmauer, para separar o para proteger, en el fondo da lo mismo. Cuántas vidas perdidas, rotas, cuántas historias fallidas, familias, amistades, amores…

    Podríamos pensar que las personas aprendemos de la experiencia, pero la propia experiencia nos demuestra que no es así. La humanidad continúa levantando muros y vallas. Entre Israel y Palestina, entre Estados Unidos y América Latina o entre España y África. Muros entre quienes creen que tienen que protegerse, que tienen algo que proteger de aquellos que no están invitados a entrar.

    Muros físicos y muros que no se ven pero que existen y cumplen su papel de separador y que como dijo Willy Brandt [las barreras mentales] por lo general perviven por más tiempo que las de hormigón.

    Muros al fin y al cabo. Muros que derribar. Muros que no deberían haberse levantado.

    @CarlotaMerchn

  • Los casos de corrupción, de financiación ilegal, de amnistías fiscales a la carta están conduciendo a la sociedad española a una situación de hartazgo sin precedentes y de consecuencias para nuestro sistema democrático difíciles de predecir.

    En un momento en el que el informe Foessa nos dice que 1 de cada 4 personas en este país vive en exclusión social los acontecimientos de los que estamos siendo testigos adquieren una dosis de indignación superior si cabe.

    Estoy convencida de que la corrupción ni es inherente ni es generalizada en la política española, como lo estoy de que no es inevitable y de que no es una cuestión de tiempo, porque el deshonesto,  como el honesto, nace, no se hace. Estoy convencida de que la mayoría de las personas que ejercen responsabilidades políticas son honestas.

    Pero la cuestión no es si yo estoy convencida o no, sino que la realidad hace que resulte difícil estarlo cuando no hacen sino aparecer casos y casos de corrupción.

    Las imágenes de cargos públicos entrando en comisarías y cuarteles flanqueados por la guardia civil no solo deterioran la imagen de esos cargos públicos, sino de la política en general. Alimentan la sensación de podredumbre, de vivir en una mentira, de que la política, el gobierno de la polis no sirve.

    Los ciudadanos no creen ni que los políticos ni los partidos ni la política puedan ofrecer la solución a sus problemas. Es más, consideran que es el problema.

    Eso es lo que escuchamos en los centros de trabajo, en el transporte público, en el mercado, en la calle.

    Quienes nacimos con vocación de servicio no podemos sentir sino asco, así, tal cual, asco por quienes utilizan la tarea más satisfactoria que puede desempeñar una persona como es trabajar para que tus vecinos y vecinas tengan la mejor calidad de vida posible en un oficio sucio, en la manera de lucrarse ilícitamente, para robar en definitiva. ¿Cómo se enmienda esto? Con lo elevado del daño económico, creo que es mayor el daño moral que la corrupción hace a nuestra sociedad.

    Las medidas para evitar y castigar la corrupción son necesarias. Pero considero aún más necesario, imprescindible me atrevería a decir, que los partidos políticos sean eficaces en la selección de sus cuadros, de sus representantes en las instituciones u otros espacios. No creo que haya que llegar a una prueba del pañuelo, pero casi.

    En medicina cuando una herida no se limpia del todo tarde o temprano vuelve la infección o la gangrena. Pues en política, el mismo tratamiento, desbridar hasta eliminar cualquier tejido sospechoso de estar infectado, hasta que salga sangre roja. Rotundidad y tolerancia cero.

    @CarlotaMerchn

  • Decía ayer la flamante premio Príncipe de Asturias de la Concordia Caddy Adzuba que Occidente ha actuado como si el Ébola fuera un problema de pobres, de África y los africanos. Comparto este pensamiento de Caddy Adzuba.

    Cuando el mes de marzo ONG llamaron la atención sobre lo que estaba pasando en los países más pobres del mundo pocos hicieron caso, la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) no decretó la situación de alerta hasta final de este verano. Hace muchos meses que, cuando apenas se oía hablar del virus del Ébola por estos lares, el virus de marras ya había puesto en jaque los sistemas de salud y al conjunto de los países de África Occidental.

    10.114 casos confirmados en Guinea, Liberia y Sierra Leona y 4.912 muertes en esos tres países son las cifras que publica hoy la OMS.

    Lo siento si parezco dura, pero haciendo un repaso a la memoria, puedo asegurar, sin miedo a equivocarme, que he escuchado muchísimas más veces que no habría que haber repatriado a los misioneros porque nos trajeron la enfermedad o incluso mostrar indignación por el sacrificio del pobre perro de la auxiliar de enfermería contagiada por el virus Ébola que las que he oído reclamar recursos y medidas para detener la epidemia en los países de África Occidental.

    Las estimaciones más duras, y que parece –ojalá- no se harían realidad, hablan de cientos de miles de personas infectadas a inicio de 2015 de mantenerse la baja respuesta mantenida hasta que nos dimos cuenta de que aunque miremos hacia otro lado, el Ébola está ahí debajo.

    Pocas cosas tienen más alcance global que la salud y la enfermedad. Un virus, algo invisible al ojo humano es capaz de desatar miedos y temores solo comparables a los que generan las guerras cuando se dan en suelo propio. Salta de un país a otro sin que nadie lo vea, atraviesa fronteras sin visado, sin pasaporte, porque la enfermedad no entiende de africanos y europeos. La salud, en cambio, sí distingue entre lugares de origen. La salud no siempre está al alcance de todas las personas.

    La batalla contra este virus nos atañe a todos y todos, empezando por nuestros gobiernos, debemos poner a su disposición los medios disponibles, porque de ello dependen miles de vidas.

    Las vidas de quienes están enfermos o en riesgo de estarlo y de los profesionales de la salud africanos que día a día hacen lo posible por salvar vidas poniendo en riesgo la suya. Y quiero destacar también la labor de nuestros cooperantes y misioneros, nuestra mejor marca España, que arriesgando su vida por su compromiso con quienes los necesitan están dando lo mejor de sí y que, a cambio, solo esperan nuestra solidaridad.

    @CarlotaMerchn

  • Hoy 17 de octubre es el día internacional contra la pobreza. La pobreza y la desigualdad son el principal reto que afronta la Humanidad, el reto que enfrenta la primera generación capaz de erradicarlas. Sin embargo, si bien la pobreza extrema, esto es vivir con menos de 1,25 dólares al día ha descendido de manera relevante, no lo hecho la pobreza relativa y mucho menos la desigualdad, que crece cada día, empezando por los países desarrollados como el nuestro.

    La pobreza hoy en día tiene muchos rostros diferentes, perfiles que han variado, pero con denominadores comunes determinantes. La vulnerabilidad a la pobreza es diversa y mayor que hace unos años, y desde luego mayor de lo que habríamos imaginado.
    De hecho, cualquiera que dependamos de una nómina que alguien nos abona a fin de mes y con la que pagamos un crédito hipotecario podemos considerarnos vulnerables a la pobreza. Un despido, se agota la prestación de desempleo y la vida se complica. Hace unos días una ONG presentaba la campaña 1 de cada 5, recordándonos que 1 de cada 5 personas en este país vive en riesgo de pobreza. Y en este mismo país, el número de millonarios ha aumentado en un 24%. Un país de desigualdades.

    Han sido las políticas públicas que contribuyen a la igualdad de oportunidades y la reducción de la desigualdad las que han sufrido los ajustes presupuestarios más severos, los hachazos. Sanidad, educación, servicios sociales, dependencia, cooperación al desarrollo…. parecen ser políticas públicas para tiempos de bonanza económica.

    Desde una visión de justicia social, una visión progresista de la sociedad, es precisamente lo contrario. Es en épocas de crisis en las que el Estado en tanto que garante y responsable del bienestar de su población debe movilizar los recursos necesarios para reducir el riesgo y la vulnerabilidad y garantizar la igualdad de acceso de todas las personas a los servicios públicos, a los mercados incluido el laboral -aunque hablar de mercado laboral es una contradicción en sí misma- y el desarrollo personal.

    Y para ello son necesarias políticas fiscales progresivas, justas y con enfoque de derechos humanos. No podemos hablar de reducción de la pobreza y la desigualdad sin vincularla con políticas fiscales que permitan a los Estados cumplir con su obligación de garantizar el bienestar y la igualdad de oportunidades de sus ciudadanos y ciudadanas, es decir, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos. Los Estados están obligados a movilizar los recursos disponibles a tal fin, así como a cooperar con los que lo necesiten para que estos Estados cumplan con esa misma obligación.

    La pobreza humilla a quien la sufre, a las personas que viven excluidas de la sanidad, de la educación, de los servicios públicos, del empleo decente, de la cultura, de lo que está ahí y miran sin poder tocar. Pero a quien realmente humilla y pone en evidencia es a quien en lugar de proteger a las personas vulnerables decide ponerse del lado de los fuertes y enriquecer a unos pocos para empobrecer a la mayoría.

    Las personas progresistas, socialistas, entendemos el compromiso con la erradicación de la pobreza y la desigualdad como un compromiso global, que no hace distinción entre pobres de aquí y de allí. La justicia social es global o no es y la salida de la crisis y de la pobreza de unos no puede ser a costa del empobrecimiento de otros, estén donde estén y sean de donde sean.

    @CarlotaMerchn

  • Si alguien me hubiera dicho que estaría presenciando la realidad que nos está tocando vivir en este país esta semana seguramente habría reaccionado con un airado «¿qué estás diciendo?». Pero habría estado muy equivocada, completamente equivocada, porque la realidad supera a la ficción casi siempre, y en estos momentos y en este país, la realidad supera con creces toda situación imaginable.

    España es el primer país no africano en el que se produce un contagio de enfermedad por virus Ébola. Pero lo realmente grave no es tanto que se haya dado el contagio, que cabía en las proyecciones de algunos expertos, sino el cómo se ha producido este contagio, la concatenación de errores y chapuzas y el desgobierno de una crisis de esta envergadura.

    Es en los momentos de crisis en los que los responsables políticos tienen la oportunidad de demostrar su valía. O no. Y éste es el caso de Ana Mato. Mira que ha tenido oportunidades para mostrarse y ha desaprovechado todos y cada uno de ellos. Su gestión de las políticas de igualdad, de la violencia de género, la retirada de la tarjeta sanitaria a cientos de miles de personas, el copago farmacéutico…. y lo que le faltaba a la reina del confeti, el Ébola.

    Si hay algo que causa más preocupación que una crisis es que quien tiene la responsabilidad de gestionarla y resolverla se muestre incapaz y aun así permanezca al mando; que se presente con cara de miedo y reconociendo abiertamente no tener idea de lo que pasa.
    Y esto es lo que vimos el lunes, nosotros y el resto del mundo. Una Ministra sobrepasada por las circunstancias, con la palabra pánico escrita en la cara mientras al otro lado de la pantalla esperábamos una información rigurosa y mensajes de confianza y tranquilidad.

    A partir de aquí, un show de puertas abiertas más propio de una película de la serie “Aterriza como puedas” que de un país que aspira a estar la semana que viene en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas: a enferma en la portada de los principales periódicos, el sacrificio del perro, entrevistas a los medios de comunicación desde el aislamiento, el consejero de sanidad de Madrid culpando a la enferma y haciendo declaraciones cada cual más incalificable… Pero hasta ahora nadie ha asumido la responsabilidad de nada.

    Una cadena de errores sin fin en la toma de decisiones no solo en cuanto a la formación para la prevención y tratamiento del Ébola, sino errores de gobierno en el Estado y en la Comunidad de Madrid. Una política de recortes en la sanidad pública madrileña sin otro criterio que el de reducir costes a costa de lo que sea, tiene consecuencias y en este caso aparte de las que atañen a la salud pública se añade el ridículo mundial.

    Esta crisis está confirmando, una vez más, la incapacidad de quienes detentan la responsabilidad de gobernar este país, que lo mejor que saben hacer es echar la culpa a otros y no dar la cara. Aunque la verdad, que casi mejor que no hablen, sino que arreglen el desaguisado y se vayan.

    @CarlotaMerchn

  • 15, 5 millones de euros o, para que te caigas del susto, 2.500 millones de las antiguas pesetas. Eso es lo que los 86 directivos y consejeros de Caja Madrid gastaron utilizando las “tarjetas opacas” en restaurantes, supermercados, ropa…. gastos de representación. Todos, menos 3.

    Son muchas las lecciones, espero, aprendidas de la crisis de Caja Madrid-Bankia y otras Cajas, pero mencionaré las más obvias, las que son de Perogrullo para el ciudadano y ciudadana de a pie como no dar responsabilidades a personas no capacitadas para desempeñarlas, por muy amigos o compañeros nuestros que sean; someter a control, seguimiento y transparencia a los todos los servicios públicos, aunque sean servicios financieros para prevenir y no tener que lamentar y curar; y lo más evidente, no poner zorros al cuidado de gallinas.

    Sorprende que la reacción de los que se han atrevido a hablar ha sido “todos el mundo lo hacía” o ya la reacción más insultante de todas “no sabía que no se podía”. Vamos, que hasta la persona más mema puede deducir, sin que se lo diga nadie, que no puedes pagar la compra del Carrefour con la tarjeta de empresa. O es que además de caraduras y villanos ¿eran estúpidos?

    Estas 86 personas fueron designadas para preservar el interés general,  intereses de todos y todas, de los clientes de una entidad financiera de la naturaleza de Caja Madrid, sin ánimo de lucro y finalidad social. Además en este caso, estamos hablando de una entidad que tuvo que ser rescatada con miles de millones de fondos públicos.

    Por eso, somos los trabajadores y trabajadoras los que nos quedamos con cara de idiotas, los que nos sentimos insultados por las explicaciones que nos quieren colar, con la sensación de haber sido timados por enésima vez mientras hacemos logaritmos neperianos con la nómina.
    Somos los que religiosamente pagamos nuestros impuestos, declaramos nuestros ingresos, pagamos el IVA, cumplimos la ley los que estamos pagando la comilona de unos pocos.
    Pareciera que somos nosotros y nosotras los que no tenemos ánimo de lucro y sí finalidad social.

    El PSM-PSOE ha reaccionado ante la notica anunciando que se personará como acusación y la toma de medidas contra los implicados si se demuestra la comisión de delito. Nuestro compromiso es con los ciudadanos y las ciudadanas, y es ante ellos ante quien rendimos cuentas y responsabilidades.

    Esta es la forma de actuar. Tolerancia cero.

    @CarlotaMerchn

  • Horas después de subir mi post se anuncia la retirada de la ley del aborto defendida por Gallardón.

    Mis pensamientos son para el movimiento feminista y las miles de mujeres y hombres que han/hemos salido a la calle, que hemos protestado y reivindicado nuestra libertad.

    Un triunfo de la lucha de las mujeres. Como decía esta mañana, Gallardón no midió con quién se enfrentaba.

    Yo decido. Yo reivindico el derecho de todas las muneres a decidir sobre su sexualidad y su maternidad.

    @CarlotaMerchn

  • El verano pasó y Gallardón no ha sacado su Ley del aborto tal y como anunció a bombo y platillo. Sin embargo, el gobierno no ha zanjado el debate. Bien podría haber anunciado la retirada del anteproyecto de ley y reafirmar la vigencia y validez de la Ley de 2010 de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo. Pero no lo han hecho.

    Las mujeres de este país no nos merecemos vivir con la espada de Damocles de una ley que supondría la pérdida de derechos para las mujeres en pleno siglo XXI. ¿Qué gobiernos se atreven a legislar recortes en derechos y libertades? Aquellos que en lugar de gobernar ejercen el poder que les da las mayorías absolutas, aunque la hayan alcanzado gracias a la democracia.

    Las mujeres aspiramos a todo, a todo lo que podamos conseguir con nuestro trabajo y capacidades y a todo lo que nos merecemos por ser mujeres, por ser la mitad de la población. Ni más ni menos, todo. Y en ese todo está nuestro cuerpo, nuestra maternidad elegida en libertad y en la intimidad. Pues nada hay más íntimo para una mujer que decidir si quiere seguir adelante o no con un embarazo y nadie tiene derecho a decidir por ella.

    El gobierno ha dejado pasar una oportunidad de oro para evitar seguir agrandando la distancia con una sociedad de la que cada día se aleja más al promover medidas que nadie, salvo un grupúsculo de radicales, reclama.

    El Ministro de Justicia midió mal con quién se batía en su cruzada, no calculó la fuerza de las mujeres. Lo que espero es que por una vez el Ministro Gallardón entienda la diferencia entre tenacidad y soberbia, y que lo suyo es soberbia (un pecado capital, por cierto). La soberbia es mala consejera siempre, pero lo es más aún en política.

    Sólo espero de él que reconozca su fracaso y retire su anteproyecto de ley y su persona de la vida pública.

    El próximo domingo 28 de septiembre coincidiendo con el día internacional por la despenalización del aborto saldremos a las calles para decir que no, que nadie decide por nosotras. Saldremos a defender, como siempre hemos hecho, nuestros derechos, la libertad y la igualdad de todos y todas que son los cimientos de toda sociedad justa y democrática.

    Defenderemos los derechos sexuales y reproductivos de todas las mujeres, especialmente de aquellas que viven en países en los que ni siquiera se les permite manifestarse.

    @CarlotaMerchn

  • Hace semanas que se ha atascado en mi cabeza el tango de Santos Discépolos y tan actual hoy como cuando fue escrito en 1934. Y es que si el siglo XX fue problemático y febril, el XXI ha llegado al delirio. Miremos donde miremos solo vemos empobrecimiento de muchos y enriquecimiento de pocos, hambre y conflictos, violaciones de derechos, desempleo, violencia contra las mujeres, corrupción…., un despliegue de maldá insolente que cantaba Gardel.

    Mientras se resuelve el sudoku (realmente opera con reglas similares a las del pasatiempo) de la conformación de la nueva Comisión, más de 1.600 personas han muerto estos últimos meses en el Mediterráneo tratando de llegar a Europa en busca de una vida digna, huyendo de lo que huiríamos todos y todas, la guerra, el hambre y la enfermedad.

    Ansían llegar a una Europa rodeada de conflictos, o que incluso los tiene en su espacio geográfico, como el de Ucrania, un país que justo en las puertas de ser miembro de nuestra Unión está inmersa en un conflicto fraternal, como lo son todos los conflictos civiles, como lo son ciertamente la práctica totalidad de los conflictos actuales. Como lo son los conflictos de los que huyen quienes se la juegan en el Gurugú, en las vallas de Ceuta y Melilla o en las costas de Italia.

    Conflictos que tienen un elemento recurrente, la opresión a las mujeres. El Estado Islámico quizás sea el ejemplo más sociópata del que estamos siendo testigos, pero las mujeres de países como la República Democrática del Congo llevan más de una década sufriendo la violencia de quienes las utilizan como arma de guerra o simplemente porque creen que las mujeres están ahí para su uso, sin más.

    Esto es lo que lleva años denunciando Caddy Adzuba, recién galardonada con el premio Príncipe de Asturias de la Concordia. Esta periodista congoleña denuncia la violencia sexual que sufren las niñas y las mujeres en su país y que no parece tener fin.

    En este verano negro para las mujeres en España pienso que la violencia de género, del respeto a las mujeres en igualdad respecto a los hombres, es una cuestión global de máxima urgencia. La igualdad y la lucha contra la violencia contra las mujeres deben ocupar los primeros puestos de la agenda internacional porque miremos donde miremos siempre hay mujeres en situación de riesgo físico, sexual, social o económico.

    Como también hay personas que dedican su vida a defender los derechos y la libertad de las mujeres.

    Termino corrigiendo al tango. Es cierto que el mundo ha podido ser una porquería, pero de nosotros y nosotras depende que deje de serlo y por eso, hoy día del cooperante, mi recuerdo y agradecimiento a las personas que dedican su vida a que no lo sea, a que un mundo más justo sea posible.

    Y no olvido a las niñas y mujeres secuestradas en Nigeria, en el Norte de Irak…. #BringBackOurGirls

    @CarlotaMerchn