
Vivo en un barrio en el que los últimos años han abierto muchas librerías. Una suerte inmensa tener donde elegir entre cómics, ensayos, novelas, escritores y muchas escritoras, clubes de lectura… Un lujo en medio de una ciudad acelerada en la que siempre hay una distancia para leer.
Las librerías son esos oasis a los que llegamos náufragos y salimos con una tabla de salvación, lugares en los que descubrir mundos deferentes, historias y personales que nos dejan huella.
Decía Emily Dickinson que “para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro”. Grandísima verdad.
Nada ha podido con el poder de los libros y ha sido gracias a las personas valientes que un día deciden regalarnos una librería en el barrio.
Feliz día de las librerías.
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