• Ciudades inteligentes centradas en las personas, recuerda Naciones Unidas este día. La inteligencia al servicio del bienestar de las personas.

    Más del 80% de la población española vive en ciudades. La urbanización de las sociedades es una tendencia imparable en el mundo donde se estima que en 2050 el 70% de la población mundial vivirá en ciudades.

    Las ciudades son los sitios donde pasan cosas, son seres vivos en constante evolución, son espacios de cambio social y personal.

    Las ciudades siempre están en movimiento, son el lugar donde se buscan oportunidades, renacimientos, esperanza, refugio.

    A lo largo de la historia las personas han buscado en las ciudades las oportunidades para un futuro mejor, barrios construidos, en muchos casos literalmente ladrillo a ladrillo, por sus habitantes. Personas que llegaban (y siguen llegando) a las ciudades huyendo de la pobreza y/o de la desigualdad de oportunidades para ellas y sus hijos e hijas. La ciudad se presenta como un espacio de libertad, donde empezar nuevas vidas, nuevas historias, proyectos de vida.

    Esto ha sido y es así en todos los países y civilizaciones del mundo.

    Hoy en día las ciudades siguen atrayendo ciudadanos y ciudadanas con las mismas expectativas de siempre, pero no se harán realidad para todos.

    Para que suceda, la ciudad debe acoger, ofrecer esas oportunidades de vivienda, movilidad, cultura, por supuesto educación, sanidad, cuidados, seguridad.

    Nadie (o casi nadie) defiende el modelo de ciudad de los años 80-90 del siglo pasado donde humos, ruidos, tráfico colapsante (perdón por el palabro) eran señas de identidad. Ciudades hostiles a las que sobraban las personas. Las ciudades del siglo XXI se reivindican como espacios limpios, habitables y centradas en las personas como reza el lema elegido este año por Naciones Unidas, “Ciudades inteligentes, centradas en las personas

    Vivo en Madrid con la sensación de que la brecha de la desigualdad lejos de estrecharse, se agranda y amplía su alcance. Una ciudad que se ha convertido en un set de rodaje a la que sus vecinos llegan a trabajar dejándose en el transporte público horas interminables y en la que es más fácil alquilar un piso para un fin de semana que para vivir.

    Queremos ciudades con arbolado, ciudades caminables, inclusivas, que generen igualdad y no desigualdad. Ciudades que cuidan, que respiran y se respiran en las que pasan cosas para todos, no para unos pocos.

    Ciudades inteligentes centradas en las personas, recuerda Naciones Unidas este día. La inteligencia al servicio del bienestar de las personas.

    Feliz día de las ciudades

  • Una imagen vale más que mil palabras

    Una imagen vale más que mil palabras y ésta de Paco Puentes en El País del 21 de octubre grita a voces justicia y memoria.
    Al verla me puse en la piel de una nieta que tiene a su abuelo o a su abuela en ese montón de esqueletos, en la de esa hija nonagenaria que sabe que la enterrarán sin que ella haya hecho lo propio con su padre.
    Estamos acostumbrados a ver este tipo de imágenes en documentales y noticias sobre países que consideramos subdesarrollados, tercermundistas, alejados de nuestro estándar de democracia liberal.
    ¿Puede haber algo más subdesarrollado que tener decenas de miles de compatriotas en fosas comunes sin identificar?

    ¿Poner fin a estas imágenes es guerracivilista?

    Tan apropiada la cita de José Saramago “Hay que recuperar, mantener y transmitir la memoria porque se empieza por el olvido y se termina en la indiferencia”.

    Una democracia no puede asentarse y crecer sobre la indiferencia a quienes dieron su vida por ella.

  • El 16 de octubre se celebra el día mundial de la alimentación en medio de otras dos fechas importantes y relacionadas: el día de las mujeres rurales el día 15 y el día por la erradicación de la pobreza que se conmemora el día 17.
    El derecho humano a la alimentación es el derecho de toda persona a tener acceso físico y económico, en todo momento, a una alimentación adecuada que sea suficiente, segura, nutritiva y culturalmente aceptable para vivir con dignidad. En esta definición hay dos conceptos de mucha profundidad política: acceso económico y vivir con dignidad.
    Según datos de la FAO hoy en día 673 millones de personas padecen hambre en el mundo, el 8,2% de la población, 673 millones de personas que tienen vulnerado su derecho humano a la alimentación, que no pueden vivir con dignidad por no poder alimentarse de manera adecuada y suficiente. ¿Puede haber algo más insoportable en un mundo que produce y desperdicia toneladas de alimentos?
    La hambruna ha sido parte de la estrategia del gobierno de Israel contra la población palestina cuyas consecuencias, particularmente en los niños y las niñas, son altamente severas. El dolor de ver la ayuda alimentaria bloqueada al otro lado de la frontera al tiempo que el hambre mata literalmente y en directo es algo inconcebible en 2025.
    Pero hay una situación cotidiana que no es noticia. El 20% de la población de África sufre hambre y lo hace desde hace décadas. 20% de la población. En gran medida como consecuencia de conflictos de larga duración como Sudán, la falta de infraestructuras, los desplazamientos de población, las sequías, los efectos del cambio climático, la pobreza, causas diversas interrelacionadas que resultan en un dato fatídico.
    Si hay una característica dramática del hambre (qué no lo es) es el silencio. El hambre es silenciosa, las personas hambrientas son silenciosas, sus cuerpos reservan toda su energía para sobrevivir. Pero silencio no puede ser invisibilidad. Se ha hecho con el genocidio en Gaza, hagámoslo también con África.
    Hoy 16 de octubre, día mundial de la alimentación, romper el silencio del hambre.

    DMA #Hambre

  • La paz es más que la ausencia de violencia, es justicia y prosperidad. 

    El acuerdo de paz rubricado en Egipto es sin duda una grandísima noticia. Es inevitable no derramar lágrimas de emoción al ver la entrada de ayuda humanitaria que palie la hambruna que sufre la población gazatí tras meses asistiendo a un bloqueo criminal. Y emociona el reencuentro de las familias israelíes con sus familiares retenidos por Hamas.

    Como cuesta no conmoverse ante las imágenes de familias palestinas, o lo que queda de ellas, al regresar a donde no hace tanto tenían su hogar.

    Encontrar, desenterrar a los muertos bajo los escombros.

    Volver a empezar sin saber cómo.

    Ayer fue un gran día, muy importante, pero la paz es un camino largo y duro. Recuperar unas vidas que nunca fueron vidas normales es parte del proceso, pero no puede ser el fin. Gaza ya era una anormalidad antes de aquel fatídico 7 de octubre y lo que ha venido después. 

    El acuerdo de paz debe ser el principio del fin, el punto de partida necesario para alcanzar la paz, la justicia y la esperanza en dos Estados independientes conviviendo en igualdad.

  • Hoy 25 de septiembre se celebran 10 años de la aprobación de la Agenda 2030 por la 70 Asamblea de las Naciones Unidas. La agenda global de desarrollo sostenible resultado del mayor proceso participativo llevado a cabo por Naciones Unidas.
    Los principios que inspiran la Agenda 2030 y los objetivos de desarrollo sostenible siguen vigentes. Estamos muy lejos de un mundo sin pobreza, sin hambre, con plena igualdad de mujeres y hombres, del acceso universal a la salud o la educación y desde luego muy lejos de un mundo en paz, la condición básica para el desarrollo.
    Este aniversario la reivindicación de la Agenda 2030 debe ser la paz, la exigencia al Estado de Israel de poner fin al genocidio del pueblo palestino.
    Merece la pena recordar que el sistema multilateral tiene una relación directa con la construcción de un mundo en paz, con aquel “nunca más”, esa llamada mundial a la memoria y la esperanza para no repetir los horrores de la Segunda Guerra Mundial, particularmente el holocausto judío.
    Desde entonces hemos asistido a varios genocidios, cada uno de ellos provocando golpes de pecho y nuevos “nunca más” que acumula la comunidad internacional hasta llegar a 2025 siendo testigos en tiempo real del genocidio que las víctimas del holocausto están causando al pueblo palestino.
    Estos días con motivo de la Asamblea General son abundantes los comentarios sobre la eficiencia, eficacia e incluso pertinencia de las Naciones Unidas. Curiosamente, los discursos más altisonantes defenestrando el sistema provienen de quienes en gran medida han hecho de él lo que es hoy.
    Toda organización, también Naciones Unidas, es lo que sus miembros quieren que sea. A veces es necesario un revulsivo para reaccionar y quiero albergar la esperanza de que Trump pueda ser ese revulsivo que reactive a la comunidad internacional como ha hecho estos días con su incalificable discurso en la Asamblea General.
    Y aún no ha hablado Netanyahu.

  • Hoy día de las Naciones Unidas para la cooperación Sur-Sur es una buena oportunidad para recordar el peso del Sur global en la agenda global, en la economía, en las iniciativas innovadoras para el desarrollo.
    Los países del Sur Global tienen ante sí una oportunidad estratégica para asumir un papel de liderazgo en la respuesta a desafíos interconectados como el cambio climático, la seguridad alimentaria y la salud global en un contexto de reconfiguración del orden internacional en el que los donantes tradicionales reducen —o, eufemísticamente, reajustan— su Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD).
    Apoyo mutuo y la experiencia compartida son pilares de una cooperación horizontal, innovadora que se celebra este año con el lema “Nuevas oportunidades e innovación a través de la cooperación Sur-Sur y triangular”.
    https://lnkd.in/daBGcJwk

  • 8 de septiembre, día de las personas cooperantes.

    La fecha no fue elegida al azar, el 8 de septiembre fue el día en el que se firmó el año 2000 la que hasta entonces fue la mayor agenda de desarrollo global “la declaración del milenio”.
    El día de las personas cooperantes se instauró en 2009 para reconocer la labor y el compromiso de los y las profesionales que trabajan por el desarrollo sostenible y la lucha contra la pobreza en todo el mundo.
    Pero las personas cooperantes además de trabajar observan y escuchan. Son testigos.
    Los ojos y oídos de las personas cooperantes siempre han ido incómodos y esa incomodidad las ha convertido en objetivo.
    Hoy mi recuerdo a todas ellas, a todas las personas cooperantes que dedican su vida a trabajar por un mundo más justo y en paz y, particularmente a quienes siguen en Gaza, en Cisjordania, del lado correcto de la historia dando testimonio de lo que está pasando, contando el genocidio, siendo también nuestros ojos y nuestras manos.
    Ser cooperante siempre ha sido una profesión de riesgo, pero hoy en día lo es más. Los contextos son más complejos, hostiles y peligrosos para las personas cooperantes, precisamente por ser testigos.
    Quienes hemos sido cooperantes, lo somos para siempre y la mirada de la cooperación nos acompaña allá donde estemos. Siempre en transición.
    Feliz día a todas las personas cooperantes.

  • Tercermundista. Es la palabra que se escucha con frecuencia tras una crisis que afecta a nuestra cotidianidad como la vivida ayer 28 de abril. Tercermundista. Un calificativo al que solo pueden recurrir quienes jamás han conocido el Tercer Mundo (no soporto este término) y profundamente elitista, como si la gente eligiera vivir en países tercermundistas.
    España está muy lejos de la realidad que viven miles de millones de personas para las que que se vaya la luz, desgraciadamente, no es noticia.
    Es necesario investigar las causas que originaron la mayor crisis de suministro eléctrico de nuestro país para a partir de ellas mejorar nuestras capacidades; analizar los efectos en las familias y en las empresas para reducir el impacto. Pero cuidado con caer en los tópicos tan facilones como falsos.

    Sin menospreciar la situación vivida y las situaciones críticas para miles de personas, en 10 horas hemos pasado del desconocido Cero al 99% de normalidad.
    Lo que marca la diferencia en una sociedad no es tanto los problemas que enfrenta sino las capacidades que tiene para hacerlas frente en el menor tiempo y con las menores consecuencias posibles. Y España responde.

    La radio de siempre nos acompañó e informó.
  • Cuando mi marido y yo recorríamos el sur de la ciudad de Madrid buscando piso decidimos quedarnos en un barrio de Arganzuela, piso pequeño, sin piscina ni jardín pero que nos ofrecía lo que buscábamos.

    Buscábamos ser barrio y lo encontramos en sitios como la farmacia de Diego.

    Ayer a Diego se le rompió el corazón, de repente, en brazos de Olga. Y también se nos ha roto un poco a quienes estos años hemos hecho barrio con él, cuando nos echaba una mano para compensar esa sanidad tardona, cuando teníamos esas charlas sobre Madrid, sobre la Guinea natal de Olga.

    Y más recientemente durante la pandemia, cuando nos guardaba esas mascarillas escasas aquellas primeras semanas, en Filomena y el caminito a su farmacia. Cuando sin darnos cuenta, hacíamos comunidad como solo se hace en los barrios.

    Te vamos a echar mucho de menos, Diego. Cuidaremos de Olga y Natalia.

  • Hoy he tenido una de esas inyecciones de compromiso que tanto se agradecen.

    He tenido la suerte de escuchar al Presidente Lula.

    Tras esa apariencia tan común para quienes venimos de pueblos o barrios en los que abundan las personas corrientes, hay un hombre de una fuerza increíble.

    Su discurso mirando a los ojos de lucha contra la pobreza y la desigualdad irradia emoción y la certeza de que solo será posible la prosperidad garantizando la igualdad de derechos y oportunidades a los más desfavorecidos, a las clases trabajadoras del mundo.

    Esa obsesión por el derecho a la alimentación que a muchas nos enganchó en campañas e incidencia sigue viva y necesaria.

    Quienes no pueden cubrir necesidades y derechos básicos difícilmente pueden pensar en otras cuestiones. La desigualdad social y económica tiene una traducción directa en la desigualdad política y el ejercicio del poder.

    Esa debe ser nuestro propósito, poner todo al servicio de la lucha contra la desigualdad.