Mme. Lagarde, desconozco cómo se prepara sus viajes, cuánto estudia los países que visita, los países que valora, analiza, alienta o regaña como es el caso de España.
Desde luego lo que transmite es que, recurriendo a un sistema antiguo de calificación español, usted “Necesita Mejorar”.
Me gustaría pensar que cuando dice que en nuestro país aún hacen falta más reformas y ajustes en el terreno laboral desconoce que España registra casi un 27% de paro, que la tasas de desempleo juvenil es más que escandalosa, que un tercio de la población infantil está en riesgo de pobreza y exclusión.
Y digo que me gustaría pensar que desconoce esos datos porque lo contrario supondría que quienes vivimos en este país, quienes sostenemos su economía diaria, la real, simplemente le importamos un bledo.
Usted ha venido al país de la Europa del Euro en el que más ha crecido la desigualdad, a un país en el que se trabaja por 400 euros y en el que tener un trabajo fijo no es garantía de no estar en riesgo de exclusión.
Cuando usted, Mme. Lagarde, está pidiendo ajustes no se los está pidiendo a quienes no solo provocaron la crisis profunda que estamos padeciendo, sino que se están yendo de rositas, por la puerta grande y con la billetera llena.
Los ajustes que pide los están sufriendo los trabajadores y trabajadoras que han visto menguar sus ingresos y su poder adquisitivo a niveles de hace más de 10 años, que no pueden hacer frente a las matrículas universitarias de sus hijos e hijas porque su salario no da y las becas han descendido, se los está pidiendo a trabajadores y trabajadoras a los que su médico de cabecera les pregunta si puede darles la baja porque sabe que con la reforma laboral un par de gripes y una mala caída, 3 bajas, es un despido procedente.
El Fondo Monetario Internacional se creó “para fomentar la cooperación monetaria global, la estabilidad financiera, facilitar el comercio internacional, promover el empleo y el crecimiento económico sostenible, y reducir la pobreza en el mundo”
Probablemente el FMI sea si no la que más, una de las instituciones que más lecciones aprendidas tiene de lo que no hay que hacer, de las consecuencias que tienen las políticas de austeridad, de ajuste estructural y, sin embargo, siguen dando la misma medicina allá donde van.
El sacrificio al que usted alude no se comparte, se reparte entre los trabajadores, siempre entre los mismos. No tenemos más que mirar al “éxito” que tuvieron los famosos Planes de Ajuste Estructural en los 90 en términos de reducción de la pobreza.
Es usted quien tiene que hacer los deberes, Mme. Lagarde, analizar, valorar y exigir medidas que favorezcan una salida de la crisis para todos y no a costa de la mayoría.
@CarlotaMerchn