Una imagen vale más que mil palabras y ésta de Paco Puentes en El País del 21 de octubre grita a voces justicia y memoria.
Al verla me puse en la piel de una nieta que tiene a su abuelo o a su abuela en ese montón de esqueletos, en la de esa hija nonagenaria que sabe que la enterrarán sin que ella haya hecho lo propio con su padre.
Estamos acostumbrados a ver este tipo de imágenes en documentales y noticias sobre países que consideramos subdesarrollados, tercermundistas, alejados de nuestro estándar de democracia liberal.
¿Puede haber algo más subdesarrollado que tener decenas de miles de compatriotas en fosas comunes sin identificar?
¿Poner fin a estas imágenes es guerracivilista?
Tan apropiada la cita de José Saramago “Hay que recuperar, mantener y transmitir la memoria porque se empieza por el olvido y se termina en la indiferencia”.
Una democracia no puede asentarse y crecer sobre la indiferencia a quienes dieron su vida por ella.


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