Hace bastantes años que escuché por primera vez la palabra resiliencia vinculada entonces a la supervivencia personal, a la capacidad de superar hechos dramáticos y desarrollar nuevas habilidades de superación y resistencia. Con el tiempo se han ido ampliando sus acepciones a prácticamente todos los ámbitos de la sociedad.
Crear sociedades resilientes, ése era el reto para los gobiernos que tenían que gestionar la crisis. Sin embargo las medidas adoptadas, y que algunos se empeñan en presentar como reformas no abordaron ni las causas ni las consecuencias.
Al contrario, las medidas se centraron en el rescate del sistema financiero instaurándose un régimen de austeridad del gasto público que en la práctica ha supuesto el empobrecimiento de las clases trabajadoras en derechos y poder adquisitivo creando la nueva clase social de trabajadores pobres, generando cifras insoportables de pobreza infantil en los otros tantos hogares en riesgo de pobreza y exclusión en el caso concreto de España.
Lejos de fortalecer las políticas públicas sociales y, con ellas a las familias y personas más vulnerables, las medidas puestas en marcha por los gobiernos del Partido Popular han consolidado la desigualdad como seña de identidad de la sociedad española.
La desigualdad es en mi opinión, junto con la cuestión territorial, el principal problema de España y al que debe dar respuesta el Gobierno del Presidente Sánchez. Restaurar el las políticas públicas del estado de bienestar, la igualdad de oportunidades entre ciudadanos y entre territorios y para ello es necesario disponer de unos Presupuestos Generales del Estado que sitúen a las personas en el centro y, especialmente, a las que se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad.
Y esos son los presupuestos que presenta el Gobierno: recuperar la ley de dependencia, la sanidad universal, revertir los recortes en educación, recursos contra la pobreza infantil, contra la violencia de género, un salario mínimo de 900€, mantener el poder adquisitivo de las pensiones, inversión en ciencia, recursos para los ayuntamientos, entre otras.
Tras siete años de sangría de los derechos que promueven la igualdad de oportunidades, de retroceso en el estado del bienestar que tanto había costado alcanzar y siempre en nombre del interés del país, esos mismos patriotas tienen el descaro de decir que estos presupuestos nos llevan a una nueva crisis.
Crisis ¿para quién? ¿Para quienes no percibieron la anterior o que forman parte del selecto grupo de enriquecidos por la crisis que ha dejado en la exclusión a miles de familias de este país?
¿Son estas las medidas que empobrecen un país? O al contrario, ¿no son éstas precisamente las medidas que sientan las bases de un país resiliente a las crisis? ¿No son éstas las medidas que pueden reducir la brecha de la desigualdad?
Estamos ante los presupuestos de la recuperación, de la recuperación justa que no deje a nadie atrás.
Con el discurso de que los PGE del Gobierno socialista van a arruinar el país las derechas están mandando un claro mensaje a la clase trabajadora de este país: queréis vivir por encima de las posibilidades que merecéis.
Ya lo escuchamos cuando el Partido Popular llegó al poder en noviembre de 2011 y conocemos su receta: si hay algo prescindible eso son las políticas públicas que promueven la igualdad de oportunidades.
Una vez más no es la economía. Como siempre, es la ideología.
@CarlotaMerchn
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