La sentencia del caso Gürtel publicada el pasado jueves 24 de mayo coloca al Partido Popular y al Gobierno contra las cuerdas y al país en un escenario sin precedentes.
El PP dejó claro desde el primer momento que no está en su ánimo pedir disculpas, cuando mucho menos renunciar o dimitir, por lo que nos toca a los demás mover ficha para salvar lo que ellos han vilipendiado, la dignidad de nuestras instituciones y por ende de nuestra democracia. Y lo hemos hecho. Sin otro cálculo que la responsabilidad con la dignidad de este país.
Perdida su oportunidad de contrición tras conocer la sentencia no es suficiente con pedir elecciones, es necesario el ejercicio de censurar, de reprobar políticamente lo que ya ha condenado la justicia. Ahí radica la importancia y el valor de la moción presentada por el Grupo Parlamentario Socialista y que he tenido el honor de firmar.
La vida nos pone a todos ante situaciones en las que debemos demostrar si estamos a la altura y la moción de censura presentada por el PSOE es una de ellas. No se me ocurre mayor muestra de responsabilidad democrática en este momento que sacar al Partido Popular del Gobierno de España.
Nuestra democracia es parlamentaria y el Presidente del Gobierno lo es por haber conseguido la confianza de la mayoría del Parlamento. Que esa misma cámara le repruebe y censure tiene un enorme valor político y democrático.
Los 350 representantes de la soberanía nacional debemos elegir entre apoyar o censurar que el líder del partido que tiene sobre sus espaldas la sentencia del jueves 24 de mayo continúe gobernado este país. Solo hay opciones, apoyar o censurar.
Albert Rivera decía hace unos meses que España no merecía un Presidente que tapara la corrupción. Tiene la oportunidad de decírselo con su voto en la moción de censura por la dignidad. No hay excusas, lo demás son cálculos de parte y no de defensa de los intereses generales.
España es un país decente, de trabajadores y trabajadoras que lo sacan adelante con su esfuerzo diario y que necesitan instituciones y gobernantes de los que, al menos, puedan pensar que son tan decentes como ellos.
@CarlotaMerchn
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