La publicación de casos de abusos sexuales cometidos por personal de ONG en diferentes contextos humanitarios ha causado una crisis en buena parte lógica y esperada teniendo en cuenta los delitos y que han sido realizados por uno de los colectivos mejor valorados por la ciudadanía.

Nadie espera que quien es bandera de los derechos humanos, del humanitarismo cometa las barbaridades de las que hemos tenido conocimiento. Toda aquella persona que cometa un delito debe ser puesta a disposición de la justicia pertenezca al colectivo que pertenezca. Y pocos delitos se me ocurren más deleznables que los abusos sexuales máxime en contextos humanitarios en los que confluyen las mayores miserias de las que la humanidad podemos ser testigo.

Dicho esto, someter al escarnio público a un sector que cada día salva miles de vidas, que hace posible que los olvidados de la tierra puedan tener alimentación, educación, cobijo, acceso a la salud, sueños y esperanzas, no solo es injusto sino que también es mezquino.

Las ONG son el canal de la solidaridad de una ciudadanía comprometida con la vida de quienes más sufren. Las ONG y los trabajadores y trabajadoras humanitarios tienen todo mi reconocimiento y apoyo.

Dilapidar el trabajo que organizaciones llevan realizando durante más de medio siglo simplemente no es justo.

No estigmaticemos un sector, no estigmaticemos un colectivo y una labor. No caigamos en algo tan burdo como antiguo, en juzgar al conjunto de justos por unos pecadores.

Todos los ámbitos de la sociedad debemos establecer férreos mecanismos de prevención de comportamientos delictivos. Pero enviar a la hoguera a las ONG buscando su purificación ni es justo ni es sensato.

El fuego no purifica, el fuego quema y destruye. Y por donde pasa la vida tarda en regresar.

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Una respuesta a «El fuego no purifica»

  1. Avatar de Raquel
    Raquel

    magnifica la reflexion y totalmente de acuerdo.

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