Dice Antonio Miguel Carmona que se es madrileño o madrileña desde el momento en el que se llega a la T4. Yo llegué a Madrid por la T2 tal día como hoy del año 2000, aún no existía la nueva terminal, y las cosas de la vida han hecho que justo quince años después tenga el honor de ser candidata a concejala del ayuntamiento de Madrid por el Partido Socialista.
Llegué a Madrid a empezar una nueva vida después de rodar por el mundo. No diré que me sentí madrileña desde el primer momento porque mentiría. Madrid puede resultar dura, incluso hostil. Pero al mismo tiempo es inevitable enamorarse de ella.
Las ciudades no son duras u hostiles por naturaleza, sino por decisión de sus gobernantes. Y Madrid es un claro ejemplo de esto.
Madrid ha cambiado mucho en estos quince años. Ha cambiado a peor. Madrid ha dejado de ser una ciudad que une para ser una ciudad que divide. Quienes han detentado el poder en las instituciones de esta ciudad las dos últimas décadas han construido diferentes ciudades dentro de Madrid. Han creado una ciudad en la que las oportunidades de vida para sus habitantes son muy diferentes según el distrito en el que crezcan.
Madrid no se ha deteriorado por casualidad sino como resultado de dos décadas de gobierno en las que los vecinos y vecinas de esta ciudad han sido convertido en usuarios de servicios en lugar de ciudadanos. Son, desgraciadamente, muchos los ejemplos de este deterioro de Madrid.
Una ciudad con grandes ensanches urbanísticos, repletos de pisos vacíos, en la que se desahucia a familias de viviendas construidas con recursos públicos y vendidas a fondos buitre. Madrid como ejemplo de crecimiento al servicio del interés de unos pocos a costa de los intereses de la mayoría.
En el motor del crecimiento de España viven trabajadores y trabajadoras para quienes tener un empleo no es garantía de estar libre de la pobreza. La ciudad que alberga “la milla de oro” tiene a 14 kilómetros decenas de familias viviendo en chabolas, niños corriendo descalzos entre la inmundicia.
La que ha sido ciudad ejemplo de la diversidad, de la tolerancia vuelve a registrar ataques al diferente. Una ciudad en la que se han deteriorado todos los servicios públicos, servicios sociales, limpieza, transporte…
Mientras se jactan de haber creado un Madrid de la excelencia, los colegios e institutos públicos se caen, literalmente, a pedazos.
Madrid, con la mejor pinacoteca del mundo, teatros, cines, museos… sigue reservando la cultura para el ocio en lugar de promocionarla como seña de identidad de la ciudad y ponerla al servicio de todos y todas como elemento fundamental de construcción de ciudadanía.
La que fue la ciudad con más árboles de España gracias a Tierno, convertida en una ciudad de aire irrespirable.
Madrid necesita un cambio para devolver la ciudad a sus ciudadanos y ciudadanas. Madrid necesita el cambio seguro para dar soluciones concretas a problemas concretos. Los madrileños y madrileñas necesitamos el cambio con sentido común.
@CarlotaMerchn
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