Toca hacer el obligado repaso del año, pensar en lo que hemos hecho o dejado de hacer en este 2014. 12 meses dan para mucho y es momento de hacer balance del año casi pasado y de hacer propósitos para el que vamos a comenzar. Es cuando nos damos cuenta de todos los registros que tenemos guardados en nuestra retina y en nuestra memoria.

Registros que en muchos casos, al menos yo, pensábamos que no nos tocaría (re)vivir. En muchos momentos de este año me he sentido como si hubiera ido hacia atrás en el tiempo, como si los avances y cambios que veníamos viviendo hubieran sido un sueño, unos momentos de gracia que los dioses del Olimpo nos concedieron a los pequeños seres mortales. Momentos y acontecimientos que no situaría en el siglo XXI e imposible repasarlos todos en un post.

Hemos salido a las calles a defender la educación pública, la justicia aquí y la justicia universal. Cada tercer domingo de mes hemos recorrido las calles de Madrid defendiendo la sanidad pública para todos y todas.

Jóvenes emigrando a la Europa del norte en busca de un futuro; miles de desahucios, de familias que dependen de la caridad para sobrevivir. Una desigualdad cada vez mayor, que marca desde la cuna las opciones de unos y otros.

Miles de personas siguen intentando llegar a la Ítaca europea huyendo del hambre, la pobreza y el conflicto y miles se han dejado la vida en el Mediterráneo. 15 murieron en una playa española dejándonos una de las imágenes más crueles de las que hemos sido testigos este año.

31 años después de que conociéramos el VIH, un virus letal y sin control se expande por África Occidental con una más que lenta respuesta internacional dejando un número intolerable de personas muertas e infectadas. Un virus que se asomó a nuestro país con un espectáculo más digno de una película de Berlanga que de un Estado hecho y derecho.

En esta era en la que parece que viviéramos en un Gran hermano global desaparecieron (y siguen desapareciendo) las niñas secuestradas por Boko Haram en Nigeria sin que nada ni nadie parezca ser capaz de devolverlas a sus casas.

Porque la violencia contra las mujeres persiste en todo el mundo. A día de hoy, 59 mujeres han sido asesinadas en España víctimas de la violencia de género. La igualdad dejó de ser una prioridad política. Supongo que para algunos también en esto estábamos por encima de nuestras posibilidades.

Testigos en la distancia de tensiones raciales en Estados Unidos, del conflicto en Ucrania en una reminiscencia de otros tiempos cuyo fin celebrábamos al recordar los 25 años de la caída del Muro. Testigos de una nueva ofensiva criminal de Israel sobre Gaza que nos conmovió una vez más y especialmente por el número de niños y niñas muertos.

Me cuesta encontrar una noticia positiva en este 2014 que concluimos. Me quedo con la solidaridad que está sosteniendo lo que el Estado está abandonando. A los ciudadanos y ciudadanas sí nos importan los demás. Una vez más, estamos por delante de nuestros gobernantes.

Tengo esperanza en 2015. Tres citas clave: mayo (elecciones municipales y autonómicas), septiembre (aprobación de la agenda de desarrollo post2015) y noviembre (elecciones generales). Y mucho trabajo cada día en defensa de los más vulnerables, de la libertad, la justicia y la solidaridad. Confío en lo que seremos capaces de alcanzar en un año en el que nos jugamos mucho, como ciudad, comunidad, país y humanidad.

Y para terminar, una frivolidad. Alemania volvió a ganar un Mundial. ¿Verdad que 2014 ha sonado como a tiempos pasados?

@CarlotaMerchn

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