“Una familia separada por la guerra es demasiado” es el lema elegido por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) para recordarnos este 20 de junio el drama que sufren 51,2 millones de seres humanos: ser persona refugiada.

Pero, ¿quiénes son las personas refugiadas? Las historias de las personas refugiadas son parecidas a la de cualquiera de nosotros. Pensemos en una mujer siria de unos 40 años, madre, que tiene su familia, sus amigos, su carrera profesional y un día debe tomar la decisión de abandonar su casa huyendo de la guerra, como ya lo han hecho 2,5 millones de compatriotas suyos.

Las personas refugiadas deben tomar la que probablemente es la decisión más dura de su vida, abandonar su casa, sus orígenes, abandonarlo todo sin saber si algún día podrán regresar, y sabiendo que si llegan a hacerlo nada será como lo dejaron.

Salir de su casa con lo puesto, con lo que les cabe en una bolsa, dejando atrás lo prescindible, que cuando se trata de proteger tu vida y la de tu familia pues es prácticamente todo, convirtiéndose en personas sin recuerdos, pero con memoria.

Pensemos en todo lo que vamos acumulando durante los años, los recuerdos de nuestra vida y que de repente solo los pudiéramos guardar en nuestra memoria.

Como reza el lema de ACNUR, una sola familia separada por la guerra, una familia que tenga que sufrir la incertidumbre y el miedo a un futuro que no se vislumbra, el miedo a no saber qué ha sido de los suyos, ya es demasiado.

Familias separadas, rotas por la distancia, la muerte y, siempre, por el dolor.

Los conflictos, con todo lo que los rodea, son la primera causa que obliga a las personas a huir, la primera causa de demanda de asilo, ése que en nuestro país es una misión cuasi imposible conseguir.

De países en conflicto son la mayoría de las personas que esperan al otro lado de las verjas de Ceuta y Melilla, al otro lado del Mediterráneo, anhelando llegar a una Europa en paz.

Siria, Afganistán, Sudán del Sur, Somalia, Iraq, República Democrática del Congo…. Pero no olvidemos que no hace tanto, ciudadanos y ciudadanas europeas fueron refugiados.

En este día de las personas refugiadas mi deseo es que hagamos lo posible, y exijamos que hagan lo imposible, para que nadie tenga que abandonar su vida por el miedo a perderla; que hagan, y hagamos, lo imposible para garantizar la paz, la seguridad de las personas, que no suele ser necesariamente la seguridad militar; lo posible por garantizar que las personas vivan libres del miedo, del hambre y la necesidad.

Que aquellas personas que deben huir sean tratadas como lo que son, personas que necesitan protección por haber tenido la mala suerte de nacer o vivir al otro lado. Y para ello hacen falta recursos y un compromiso firme con la cooperación internacional, no solo palabras.

@CarlotaMerchn

 

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