La Comisión Europea se ha atrevido a publicar finalmente su informe sobre la percepción de la corrupción entre los ciudadanos y ciudadanas de la Unión Europea. Y digo se ha atrevido porque, al parecer, el informe ha estado un tiempo reposando y las mal pensadas hemos concluido que ha podido deberse a que las conclusiones son, cuanto menos, preocupantes.

En el caso de España, que nos queda más cerca, dice el informe que el 95% de los ciudadanos cree que la corrupción está generalizada.

Me parece que este dato debería hacer temblar a quienes gobiernan y aspiran a hacerlo por lo que imagino que nada más conocer la noticia los gobiernos (nacional, autonómicos, locales) y direcciones de los partidos políticos habrán constituido grupos de trabajo para abordar esta cuestión.

Personalmente me encuentro en el 5% restante porque no creo que la corrupción esté generalizada. Creo que son mayoría los responsables públicos que trabajan desde el compromiso y la honradez. Pero no siento, sin embargo, que se tomen todas las medidas necesarias para que el 95% cambie de opinión.

Comparto la sensación de que lo público parece no ser de nadie, y que robar o mangonear  fondos públicos no es tan grave porque no hay víctima, como cuando te roban la cartera en el metro que claramente hay un ladrón y una víctima.

Solo el ejemplo, la contundencia de las medidas ante las sospechas de corrupción puede revertir la percepción de los ciudadanos que creen que la corrupción parece ser algo inherente e irremediable a la política y la gestión pública.

Cuando en un frutero hay una pieza de fruta que parece estar tocada, lo que se suele hacer es retirarla o eliminar el trozo sospechoso para evitar que contamine al resto de frutas. Si no lo hacemos, puede que se pudran todas las frutas o, si la cosa no era para tanto, que la fruta tenga un aspecto tan sospechoso como para que nadie de la casa se atreva a comerla. Y finalmente terminará pudriéndose porque todos pasan del frutero.

Pues algo similar sucede con la corrupción y la política. Si la ciudadanía no percibe signos de que se tratan de erradicar las prácticas corruptas, dará la espalda a los responsables políticos, desconfiando de ellos de forma generalizada y distanciándose cada día más, hasta pasar de ellos.

@CarlotaMerchn

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