Este sábado 1 de febrero la ciudad de Madrid será testigo, como viene siendo habitual, de una manifestación. Pero no será una manifestación más.
Este sábado Madrid será un clamor de libertad de las mujeres, de la libertad de todos.
Un clamor de libertad para que en este país no se produzca el retroceso en libertades que propone el Ministro Gallardón con su anteproyecto de ley de protección del no nacido y de la mujer embarazada y que pretende situar a más de la mitad de la población de este país, a las mujeres de hoy y del futuro, en la minoría de edad y la incapacidad para tomar decisiones sobre su cuerpo.
Me cuesta entender que alguien, me da igual que sea hombre o mujer, se atribuya la autoridad moral para decidir sobre algo tan privado e íntimo como la decisión de ser madre.
Esta actitud solo se justifica desde el machismo y arrarrogancia de quien cree que sus creencias son las únicas y verdaderas y su misión es imponerlas por convencimiento u obligación. La arrogancia de quien niega la igualdad entre hombres y mujeres y creen que, también en cuestióncuestión de derechos, las mujeres hemos estado viviendo por encima de las posibilidades, por encima de la libertad que creen que nos merecemos.
Confío en que el anteproyecto no llegue a debatirse en el Congreso, me avergonzaría como ciudadana, como mujer, como persona.
Personalmente me sobran todos los argumentos para refutar ese texto. Solo necesito uno: soy una mujer en plenitud de capacidades mentales y decido sobre mi cuerpo y sobre mi maternidad.
Cuando se amenaza la libertad de las mujeres se amenaza la libertad de todos. Y un país en el que se ponen límites a la libertad de las mujeres es un país menos libre.
Este sábado todos y todas los que creemos en la libertad y en la vida estaremos en Atocha por nosotras y por nuestras hijas, y ensordeceremos la Villa recordando la no tan vieja consigna «nosotras parimos, nosotras decidimos».
@CarlotaMerchn
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